Berlin, 9 años después

Hacía 9 años de mi última visita a Berlín. Por aquel entonces esa fue nuestra etapa final de un interrail que empezamos en Francia, y, bordeando la costa oeste, recorrimos Bélgica, Países Bajos, Dinamarca hasta llegar a Alemania. Bastante ha llovido desde entonces. Muchos cambios en la ciudad, aunque más en el que escribe.

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La llegada fue complicada. Teníamos billetes desde hacía meses, pero como suele decirse: shit happens. A la hora del vuelo alguien tenía que trabajar, y al final decidí no coger mi vuelo de ida y llegar a Berlín en autocar.

Mi único consuelo es que viajaba con Student Agency. Eso sí, las siete horas y media de bus no me las quitó nadie. En la ruta Brno—Praga—Dresden—Berlín me dio tiempo a ver (muchos) capítulos de Friends, y conocer a la policía aduanera de la República Checa y Alemania, que se interesaron por mi pasaporte.

Con ganas de estirar las piernas al fin llegué a Berlín. Nuestro hotel estaba muy buen situado, en la para del zoo (bahnhof Zoologischer Garten). La primera noche no hicimos prácticamente nada. Entre esperar a que llegase el resto de la expedición y acabar de trabajar se nos hicieron las tantas de la noche de un Viernes. Tiempo para cenar algo guarro e ir hacia el centro en busca de nuestra primera cerveza alemana. Y no precisamente a un euro el medio litro, ¡bendita República Checa!

bahnhof zoologischer garten berlin

 

Bien descansados, el Sábado al mediodía, y tras probar el primer currywurst, empezamos nuestra ruta. De camino a un pequeño centro comercial cerca de zoogarten nos topamos con una iglesia medio derruida.

Se trata de la Iglesia Memorial Kaiser Wilhelm, construida en honor al Káiser Guillermo II, y que fue duramente bombardeada por los aliados durante la II Guerra Mundial. En 1950 se pensó derruir el edificio, pero los alemanes se negaron y finalmente se creo un monumento conmemorativo con los restos de la iglesia.

Junto a los restos de la iglesia se construyó la Iglesia Nueva, un moderno edificio formada por cristales azules, que no deja indiferente a nadie.

iglesia memorial Kaiser Wilhelm berlin

 

Siguiendo con nuestra ruta llegamos hasta el Reichstag, que sólo vimos por fuera. La visita a la cúpula la teníamos planificada para el Domingo. Es mejor reservar antes de venir si uno sabe el día exacto. Si no, se puede hacer en las mismas oficinas, aunque dependerá de la disponibilidad.

Desde el Reichstag, en un pequeño paseo llegamos hasta la Puerta de Brandenburgo y al Memorial de los Judíos asesinados en Europa. Junto a la Puerta de Brandenburgo había una colección de zapatos. Nos fuimos de allí sin saber exactamente con qué estaba relacionado, quizás algún homenaje a las víctimas del muro de Berlín, que justo una semana atrás se celebró el 25 aniversario de su caída.

berlin reichstag

brandemburg berlin tor

puerta brandemburgo berlin

berlin zapatos bandenburgo

monumento holocausto berlin

berlin monumento judios

 

Seguimos caminando por el bulevar de Unter den Linden, probablemente la calle más famosa de Berlín, que conecta la Puerta de Brandenburgo con AlexanderPlatz. Más o menos en el punto medio está la Catedral de Berlín y el Museo Antiguo (Altes Museum). En este punto había una gran panorámica, con la torre de televisión de fondo.

torre tv catedral berlin

 

Cuando oscureció decidimos hacer una pausa en un café. Tomamos algo para entrar en calor, pagamos el medio euro correspondiente por usar el lavabo y continuamos nuestra ruta. Eso sí, no duele pagarlo si los lavabos están impecables, como fue el caso. Cuando te lo cobran y da bastante asco la cosa duele más.

Alexanderplatz es una zona con bastante vida para tomar algo y cenar, así que fuimos para allá. De camino pasamos junto al ayuntamiento de Berlín.

ayuntamiento rojo berlin rathaus

 

Para cenar fuimos a una pizzeria que encontramos en Alexanderplatz. Como después habíamos quedado pensamos que yendo aquí acabaríamos pronto. Craso error. Quien haya estudiado música sabrá que el término piano, en italiano, describe un ritmo de música que no es precisamente rápido.

El sitio está muy bien. Barato y bastante popular. Pero no vayáis si tenéis algo de prisa. En va piano (o lo que es lo mismo, “va lento”) hay varias colas para pedir pizza o pasta. Cuando es tu turno el cocinero te prepara delante de tus ojos el plato de pasta o pizza que elijas. Pasas una tarjeta (que te han dado al entrar) por el lector, y antes de irte pasas por caja con la tarjeta para pagar. Está bien pensado. Pero dudo de su viabilidad económica en países como España.

reloj atomico alexanderplatz

 

Después de la cena tomamos una cerveza con una amiga de Barcelona que está viviendo en Londres pero casualmente ese finde también estaba de visita en Berlín. Volvimos al hotel a beber algo antes de salir de fiesta. Acabamos yendo a Tresor Club, una discoteca de música tecno bastante famosa en Berlín (algo en las afueras).

La verdad es que no soy muy fan de estas discotecas, pero también es cierto que soy fácil de liar. ¿Cómo definir Tresor Club? Una antigua fábrica eléctrica reconvertida en discoteca. Si ya no era fácil orientarse allí dentro con unas copas de más, el hecho que soltasen humo cada dos por tres no ayudaba en absoluto. Suerte de las señales de salida de emergencia para encontrar la salida.

Lo dicho, un auténtico labertinto. Basta echar un vistazo a Google imágnes para hacerse una idea de cómo ha de ser eso. Si no se va pronto (y cuando digo pronto es pronto para los alemanes), es normal hacer una hora (o más) de cola para poder entrar.

vapiano berlin

 

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2 Respuestas

  1. 25 enero, 2015

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  2. 1 febrero, 2015

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