Navidad en Praga

El último fin de semana antes de marchar a España de vacaciones lo pasé en Praga, esta vez bien acompañado. El hostal que reservamos, Hostel One Prague, me gustó bastante y es ideal si uno viaja sólo o quiere hacer vida con otra gente.

Llegamos a Praga a media tarde y fuimos al hostal, que no estaba en el centro pero sí cerca de la estación de autobuses de Florenc. Dejamos las cosas y fuimos a cenar algo.

Cuando oscureció, que es cuando hay más ambiente en los mercados navideños, fuimos hacia la Plaza Vieja de Praga. Hay montados varios puestos navideños y un gigante árbol de Navidad. En el centro de la plaza hay una estructura con forma de puente para para tener una buena panorámica de la plaza sin necesidad de subir a la torre del reloj.

 

Al poco de estar en la plaza tuve la mala suerte de que me llamaron del trabajo (ese fin de semana estaba de oncall). Menos mal que llevaba el ordenador encima, así que me senté en un banco y me puse manos a la obra. Oficina con buenas vistas. Como vimos que iba para largo entramos en un café y tomamos algo caliente mientras se acababa de solucionar el problema.

Una vez acabamos fuimos a dar una vuelta por el Puente de Carlos y el Muro de John Lennon. El Domingo a medianoche es uno de los momentos en que menos gente podemos encontrar en Karluv Most — que es como conocen por aquí al Puente de Carlos.

 

Al final acabamos llegando algo tarde al hostel, así que a la mañana siguiente no madrugamos mucho. Hicimos el checkout y fuimos hacia el centro. Como ya había visitado varias veces Praga ese año (sobre las que aún tengo pendiente escribir), nos centramos en los sitios menos turísticos. Desayunamos algo en el centro y fuimos hacia el Parque de Petrin.

A los pies del parque está el Monumento a las Víctimas del Comunismo. Son 7 figuras de bronce que bajan en fila por una escalera. A cada una de ellas les falta alguna parte del cuerpo, y representan los daños que sufrieron los checos durante ese periodo.

Hay un teleférico que sube hasta lo alto del parque, pero preferimos hacer algo de ejercicio y subir a pie. En la cima del parque, la Torre de Petrin, una torre Eiffel en miniatura, es el mejor lugar para disfrutar de una panorámica de Praga; a la izquierda la Catedral de San Vito y enfrente el casco antiguo y el Puente de Carlos. Si el día está despejado merece mucho la pena subir.

 

Bajamos de nuevo hacia el centro por el barrio de Mala Strana y buscamos un sitio abierto donde comer. La cosa costó, porque queríamos un restaurante de comida checa y estábamos más cerca de la hora de la cena que de la comida, pero al final dimos con uno y pudimos comer unos buenos Knedliky y Svickova.

A última hora de la tarde teníamos el bus de vuelta a Praga, así que dimos una última vuelta por la ciudad y fuimos al hotel a buscar las maletas.

Después de haber visitado tres ciudades durante las fiestas navideñas, puedo decir que la decoración que más me gustó fue la de Viena, y que Brno tiene un mercado Navideño en la plaza principal que no tiene nada que envidiar a las demás. Quizás lo que me gusta del de Brno es que no está lleno de turistas, sinó de estudiantes y checos. Aunque bueno, siempre hay una buena excusa para visitar Praga, y sus mercados de navideños es una de ellas. Los próximos días escribiré sobre mis anteriores escapadas a la capital, ya que las fotos de esta entrada igual no son muy atractivas. Pero en un día soleado la ciudad gana mucho.

 

 

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