Ruta turística Praga — Mala Strana y Hradčany

El domingo por la mañana aprovechamos para dar una vuelta por el centro. A las 12 habíamos quedado otra vez con la gente de White Umbrella para hacer el tour que recorría el castillo y el barrio de Mala Strana.

Como el día anterior, el punto de encuentro era la plaza Vieja de Praga. Antes de subir al castillo visitamos el monumento en memoria a los caídos durante la II Guerra Mundial. Como curiosidad, en el monumento aparece una fecha: 1938-1945. La Segunda Guerra Mundial no comenzó hasta 1939, pero los checos consideran su inicio un año antes, en 1938, cuando se produjo la crisis de los Sudetes.

 

Subimos en tranvía hasta los jardines del castillo (aunque se puede subir a pie sin problemas). En la plaza tuvimos un rato libre para disfrutar de una gran panorámica de Praga. Allí había uno de los Starbucks menos cómodos (pero con mejores vistas) que uno pueda visitar. También coincidió con el cambio de guardia, que quedó inmortalizado en los teléfonos y cámaras de todos los turistas.

 

Atravesando los patios del Castillo de Praga llegamos hasta una gran explanada, donde está la Catedral de San Vito. Un reto: si visitáis Praga intentad encuadrar en una foto la fachada de la catedral. Yo fui incapaz.

Otra curiosidad la podemos encontrar en la puerta de entrada al Castillo. No sé si es cierta o no, pero según nos contó nuestro guía la leyenda es la siguiente:

En la entrada principal se puede leer “ANO MDCXIV”. Yo no he estudiado latín, pero el que lo haya hecho notará algo raro. Y es que en latín “año” se escribe con doble ene (anno).

Pues bien, Carlos IV (Karel IV), emperador romano—germánico y rey de Bohemia, mandó construir el Castillo sobre los cimientos del anterior, así como la Catedral de San Vito.

Por aquel entonces Bohemia tenía una gran deuda. La leyenda cuenta que el constructor, que finalmente no fue pagado por su trabajo, decidió cobrarse su propia venganza colocando la inscripción “Ano MDCXIV”, en vez de la correspondiente “ANNO MDCXIV”.

 

Después fuimos hasta el Callejón del Oro, otra de las grandes atracciones de Praga y uno de los pocos recuerdos que tenía de mi primera visita a Praga, hace ya 20 años. Bueno, miento; más que el Callejón del Oro lo que recordaba era visitar una sala repleta de armaduras y pasármelo como un enano.

¿Y por qué el nombre de Callejón del Oro? Durante su reinado, Rodolfo II de Habsburgo mandó construir junto al castillo 24 pequeñas casas para dar alojamiento a los guardianes del castillo y sus familias. Pero el nombre no viene de ahí, sino de  los orfebres que posteriormente habitaron las casas.

Hay una leyenda que cuenta que el nombre es debido a que allí se instalaron un grupo de alquimistas, aunque en realidad lo hicieron en otra calle cercana. Uno de los habitantes más célebres de esa calle fue Franz Kafka, que se alojó durante un año en el número 22, en casa de su hermana.

 

Una vez visitado el callejón seguimos nuestra ruta por el barrio de Mala Strana, para mi de lo mejor de Praga, algo turístico, eso sí. Pero bajar a pie desde el castillo hasta el Puente de Carlos es algo que todo el mundo que visite esta ciudad debe hacer. Durante el camino visitamos la iglesia donde está el Niño Jesús de Praga y el Muro de John Lennon.

 

El Muro de John Lennon es el lugar que muchos checos utilizaron para expresarse y denunciar la falta de libertad durante la época comunista.

Tras la muerte del líder de los Beatles apareció una pintada con su retrato y frases desafiantes a las autoridades comunistas. Inmediatamente la policía borró cualquier rastro de las pintadas, pero aparecieron de nuevo. Por más que se empeñaban en borrarlas, más y más pintadas aparecían. Ni la instalación de cámaras pudo disuadir a los jóvenes checos. Hay que recordar que durante esa época la mera reproducción de canciones de los Beatles era algo que estaba prohibido.

Así pues, el Muro de John Lennon se convirtió, además de un memorial del cantante, en un monumento a la libertad de expresión y la rebelión no violenta de los checos frente a un régimen autoritario.

En una de las fachadas que hay frente al mural se pueden ver los registros de las inundaciones de Praga durante los últimos años, la más importante en 2002, cuando gran parte del centro histórico tuvo que ser desalojado por una gran crecida del río Moldava.

 

Y como no podía ser de otra manera la ruta acabó en el Puente de Carlos, un lugar por el que nunca te cansas de pasar, haya muchos o pocos turistas. Algo que también tiene su encanto es cruzarlo un día de invierno de madrugada.

 

 

Quizá te resulte interesante:

 

 

También te podría gustar...

Deja un comentario